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La Mancomunidad Ruta del Vino es una zona en la que se dan
tres actividades económicas principales: el cultivo
de la vid, el del cereal y la ganadería, sobre todo
ovina. Por ello quizás los dos productos gastronómicos
más tradicionales y populares sean el vino y el lechazo.
El
lechazo es un cordero pequeño, de unos 10-12 kilos
en vivo, alimentado únicamente con leche de la madre,
de carne blanca y suave pero muy sabrosa. Es especialmente
reconocido el lechazo procedente de la raza churra, que tiene
la calificación de Indicación Geográfica
Protegida.
Se prepara fundamentalmente de dos maneras, ambas muy sencillas:
asado al horno de leña o a la brasa. En el asado al
horno de leña se suele utilizar un cuarto de lechazo
que se pone en una cazuela de barro con el único aliño
de sal, agua y unas gotitas de limón. La propia carne
y grasa del animal hace el resto.
En cuanto a la brasa, se suele preparar en chuletas y poner
sobre leña de palos de sarmiento (los palos de la vid
podados y secos).
Ambos platos suelen ser preparados para cualquier tipo de
celebración o evento: familiar, social, de amigos,
se pueden degustar en los restaurantes o asadores de la zona
y también es muy típico en los merenderos y
bodegas existentes en la mayoría de los pueblos.
Los productos derivados del cerdo son también
muy populares en la zona. No en vano existía antiguamente
la tradición de la matanza. Ahora hay varias fábricas
familiares que elaboran embutidos, morcillas, salchichas,
chistorras, pancetas, etc, que se degustan también
asados a la brasa, fritos o en elaboraciones sencillas, como
el chorizo al vino.
Existe igualmente afición a los animales de caza,
que se preparan guisados, como la liebre, el jabalí,
el conejo, perdices, palomas, codornices, o también
escabechados, sobre todo las aves y el conejo.
En temporada se recolectan setas y hongos, y también
son populares los frutos del bosque como moras o arándanos,
así como nueces y almendros, que se comen como postre
junto a queso fresco y membrillo o miel, o se utilizan para
hacer diversos dulces.
De la ganadería ovina no sólo se aprovecha
la carne, sino también la leche, con la que se elaboran
unos excelentes quesos de oveja en diferentes tipos
de maduración (hay varias fábricas familiares
en la Mancomunidad).
De la actividad cerealista se ha conservado la tradición
de elaborar unos panes excelentes, sobre todo las hogazas
y las tortas de aceite.
En cuanto a los postres, destacan las pastas diversas,
rosquillas y tortas mantecadas.
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